Sábado 9 AM suena el despertador. Seguramente fue un error y quedó así, pero no, esta vez era a drede. Habíamos puesto el despertador para poder empezar a hacer cosas del casorio. Teníamos una agenda apretada, pero creíble.
Salimos inmediatamente a ver la vajilla, fuimos a una pequeña casa en Paternal en donde tenían cientos de platos y cosas relacionados a los eventos meticulosamente guardado. Llegamos, y nos topamos con una empresa familiar, en donde nos atienden dos hermanos arriba de los 55 años en donde se notaba que habían organizado cientos de eventos. El discurso de lo que tenían se notaba que lo habían dicho ya unas cuantas veces. Nos propuso datos interesantes sobre la reposición de platos y los momentos pico de demanda de copas, como así lo que la gente suele consumir. Unas buenas proporciones para estimar y algunos elementos que no teníamos en mente para completar. Como por ejemplo, inmensos barriles para refrigerar bebidas, termo de 9 lts para café, sillas, covertores de sillas, jarras y manteles.
Nos fuimos conformes de saber que podemos contar con ese lugar para alquilar la vajilla para el casorio, tendremos que volver a las estimaciones, luego de ver de nuevo la casa en detalle e ir por un presupuesto y cerrarlo. Los tipos nos dijeron que con 15 días de anticipación era suficiente. Vamos a hacerlo antes, porque no pienso arriesgarme a no tener disponibilidad.
Acto seguido, nos trepamos al Senda y nos fuimos para la calle Libertad a ver alianzas y que hay sobre ello. Uno dice, a comprar una alianza y se imagina que es una boludez, vas, te medís el dedo, la señás, a la semana vas y la tenés. Nada más lejos de la realidad, porque la alianza, si bien existe la clásica, existen millones de modelos, de hecho, la alianza es un anillo que se supone te ponés una vez y no te lo volvés a sacar, entonces, más te vale que te guste. Nosotros estamos adoptando una alianza que su especificación puede ser más extensa que la de un cohete. Basicamente oro blanco, 8 gramos en total, sin costura y tipo cinta, dándonos de resultado un cilindro plateado. Pasamos por muchos locales, pero hemos encontrado algo que nos cierra a los dos, y no es tan fácil que eso pase.
Misteriosamente, la Negra me dice "vamos al mercado de flores", yo, incrédulo, pregunté si había palmado alguien, pero no, resulta que vamos a poner flores en la fiesta. Siempre empezamos diciendo "Algo sencillo" como para creernos que en realidad nos va a costar poco esfuerzo y dinero, pero la realidad es que todo te termina costando un huevo y mucho esfuerzo. Tenemos casi todo definido, un jarrón grande con flores y después algunos centros de mesa en las mesas de apoyo. Mi lenguaje técnico sobre los casorios se está incrementando dramáticamente a medida que averiguamos más cosas.
Este fin de semana sigue el fixture con parrilla y mozos, así que veremos que tenemos mañana.
Salimos inmediatamente a ver la vajilla, fuimos a una pequeña casa en Paternal en donde tenían cientos de platos y cosas relacionados a los eventos meticulosamente guardado. Llegamos, y nos topamos con una empresa familiar, en donde nos atienden dos hermanos arriba de los 55 años en donde se notaba que habían organizado cientos de eventos. El discurso de lo que tenían se notaba que lo habían dicho ya unas cuantas veces. Nos propuso datos interesantes sobre la reposición de platos y los momentos pico de demanda de copas, como así lo que la gente suele consumir. Unas buenas proporciones para estimar y algunos elementos que no teníamos en mente para completar. Como por ejemplo, inmensos barriles para refrigerar bebidas, termo de 9 lts para café, sillas, covertores de sillas, jarras y manteles.
Nos fuimos conformes de saber que podemos contar con ese lugar para alquilar la vajilla para el casorio, tendremos que volver a las estimaciones, luego de ver de nuevo la casa en detalle e ir por un presupuesto y cerrarlo. Los tipos nos dijeron que con 15 días de anticipación era suficiente. Vamos a hacerlo antes, porque no pienso arriesgarme a no tener disponibilidad.
Acto seguido, nos trepamos al Senda y nos fuimos para la calle Libertad a ver alianzas y que hay sobre ello. Uno dice, a comprar una alianza y se imagina que es una boludez, vas, te medís el dedo, la señás, a la semana vas y la tenés. Nada más lejos de la realidad, porque la alianza, si bien existe la clásica, existen millones de modelos, de hecho, la alianza es un anillo que se supone te ponés una vez y no te lo volvés a sacar, entonces, más te vale que te guste. Nosotros estamos adoptando una alianza que su especificación puede ser más extensa que la de un cohete. Basicamente oro blanco, 8 gramos en total, sin costura y tipo cinta, dándonos de resultado un cilindro plateado. Pasamos por muchos locales, pero hemos encontrado algo que nos cierra a los dos, y no es tan fácil que eso pase.
Misteriosamente, la Negra me dice "vamos al mercado de flores", yo, incrédulo, pregunté si había palmado alguien, pero no, resulta que vamos a poner flores en la fiesta. Siempre empezamos diciendo "Algo sencillo" como para creernos que en realidad nos va a costar poco esfuerzo y dinero, pero la realidad es que todo te termina costando un huevo y mucho esfuerzo. Tenemos casi todo definido, un jarrón grande con flores y después algunos centros de mesa en las mesas de apoyo. Mi lenguaje técnico sobre los casorios se está incrementando dramáticamente a medida que averiguamos más cosas.
Este fin de semana sigue el fixture con parrilla y mozos, así que veremos que tenemos mañana.
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